Claves del Balón intragástrico o gástrico

Qué es y en qué consiste el balón intragástrico o gástrico

El balón intragástrico o gástrico es un dispositivo ideado para facilitar la pérdida de peso en pacientes con cualquier tipo obesidad, que se puede emplear previamente a la cirugía o en lugar de ésta, siempre acompañado de una dieta estricta y un programa de modificación de hábitos controlado por un especialista.

Se trata de un método no quirúrgico y no farmacológico, que consiste en una esfera de silicona de alta calidad, compuesto inerte que no produce ningún tipo de reacción adversa en el medio gástrico, que se introduce deshinchada por la boca, sin necesidad de practicar ningún tipo de cirugía y que, una vez introducida en el estómago bajo control endoscópico, se llena con 400-800 c.c. de suero fisiológico y se deja flotando libremente en la cavidad gástrica.

La intervención u operación dura de 20 a 30 minutos, y se realiza bajo sedación ligera controlada por el médico anestesista, sin requerir ingreso hospitalario quedando el estomago, tras unos 2 o 3 días, adaptado al balón intragástrico.

El balón produce sensación de tener el estómago lleno, dificultando su vaciado, al producirse una disminución del volumen gástrico y por tanto de la cantidad de ingesta, con lo que el paciente perderá peso sin esfuerzo.

Gracias a él, disminuirá la ansiedad por comer, sintiéndose más rápidamente saciado, debiendo por tanto aprender a conocer cuando está a punto de quedar saciado, para dejar de comer ya que, en caso contrario, su estómago sufrirá una adaptación progresiva, con aumento de su capacidad receptora, que invalidará en parte el beneficio de la presencia del balón intragástrico.

Un equipo constituido por médicos, dietistas, psicólogos y educadores físicos hará un control exhaustivo del paciente mientras dure el tratamiento, con un aprendizaje que ayudara al individuo a mantener o, inclusive, perseverar en la perdida de peso, una vez retirado el balón intragástrico.

El objetivo se cifra en perder aproximadamente un 10% de su peso en 6 meses, hasta un kilo por semana, cantidad considerada idónea por los dietistas; aunque la reducción real depende del seguimiento de una dieta y el cambio de costumbres, siendo la media real de adelgazamiento de unos 15 kilos en esos seis meses, no existiendo contraindicaciones especificas del tipo de alimentos que pueden ingerirse.

Gracias a ello, está además demostrada una disminución de los riesgos globales para la salud que entraña la obesidad; especialmente la hipertensión arterial, la hiperlipemia y la diabetes.

El balón intragástrico permanecerá un máximo de 6 meses en el estómago y la retirada del mismo se efectuara de modo similar a la introducción, tras la que se mantendrá un control periódico.

Es importante que la operación sea realizada por un buen cirujano, en un centro con todos los medios para solventar cualquier imprevisto.

Complicaciones y contraindicaciones del balón gástrico o intragástrico

La aplicación de un balón intragástrico o gástrico es una técnica delicada, por lo que es importante conocer bien los riesgos y problemas que puede conllevar:

– Problemas en la inserción o retirada, con lesiones esofágicas o gástricas.

– Incomodidad por la presencia del balón, en los primeros 2-3 días, con náuseas, vómitos y molestias en epigastrio pues el estómago intenta liberarse del balón, que se minimizarán con fármacos prescitos por su médico. Pasados estos primeros días no suele haber más efectos indeseables.

¿Para qué personas está aconsejado el balón intragástrico?

La aplicación indiscriminada del balon intragástrico no es recomendable, ya que entraña ciertos riesgos. Su colocación está indicada en pacientes con una obesidad leve o moderada, cuando han fallado otros métodos y esta obesidad conlleva riesgos significativos para la salud, entendiendo por persona obesa aquella cuyo Índice de Masa Corporal es superior a 30. En esta situación, el balón puede ayudar a romper el circulo vicioso que se crea cuando, incapaz de mantener el régimen de forma continuada, el hambre le impulsa a comer de nuevo en exceso, y se rehabitúa progresivamente a una nutrición inadecuada.

En pacientes con obesidad grave, es necesaria la operación de estómago, pero el balón intragástrico permite reducir el sobrepeso antes de la cirugía, con lo que los riesgos de la intervención se reducen, pues la obesidad agrava las posibles complicaciones postoperatorias. Incluso en estos casos de obesidad grave, si el paciente no puede operarse por su alto riesgo, o no quiere hacerlo, el balón intragástrico puede ayudar a reducirla, pues tras un primer balón que puede usarse durante seis meses, pueden ponerse otros sucesivamente.

No deben someterse a esta intervención pacientes con trastornos endocrinológicos, o de personalidad, que no les van a permitir seguir una dieta, ni los que han sufrido una cirugía gástrica previa, hernia de hiato o trastornos severos de la coagulación.

– Son también frecuentes el estreñimiento y el meteorismo, que podrán ser tratados.

– Es importante que el balón intragástrico no permanezca más de 6 meses, o 3 en el caso de operaciones previas en el abdomen, pues con el tiempo, puede desinflarse. Los síntomas que lo indican son la aparición de orina de color azul, y excepcionalmente dolor de vientre, nauseas y vómitos, si el balón gástrico pasara al intestino ocluyéndolo, supuesto en el que se debe operar para extraerlo.

– Gastritis o incluso úlcera de estomago, motivo por el que se le prescribe sistemáticamente un protector gástrico para él.

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