Otoplastia o Operación de Orejas de soplillo

¿Qué es la otoplastia o cirugía de las orejas?

La otoplastia o la cirugía estética de orejas es una cirugía que moldea y resuelve las deformidades de la oreja; que pueden ser muy variadas, desde la ausencia total de ésta (microtia) a simplemente una proyección muy notable de la misma por la ausencia del antehelix o el helix.

¿Cómo es una operación de otoplastia?

La otoplastia es una intervención quirúrgica, por la cual debe realizarse un estudio pre-operatorio, analítica y estudio cardio-respiratorio, sistemáticamente; junto a un estudio fotográfico.

Además debe realizarse en el quirófano, dentro de una clínica u hospital y, dependiendo del tipo de anestesia, el procedimiento se realiza en régimen ambulante o se permanecerá en el hospital la noche de la cirugía.

Según sea la edad del paciente a tratar, la intervención se puede realizar bajo anestesia general o local. Normalmente, siempre y cuando las características del paciente lo permitan, la otoplastia se realiza bajo anestesia local más sedación, aunque puede ser necesario anestesia general en determinados casos, si el niño es pequeño.

Además, a los niños es importante darles una medicación preanestésica para evitar el miedo y la ansiedad ante el quirófano.

Una otoplastia suele durar entre 2 y 3 horas, aunque en casos complejos puede llevar más tiempo.

La técnica empleada dependerá del problema concreto, para los que existen diferentes formas de llevarla a cabo, debilitando del cartílago de la oreja, lo que permite modificar su forma, o aplicando unos puntos de sutura para aproximar las estructuras.

El objetivo de ambas técnicas es producir una oreja anatómicamente proporcionada y natural, restaurando o manteniendo las surcos (hélix y antehélix) y ángulos normales.

Generalmente se realiza una pequeña incisión en la parte posterior de la oreja para exponer el cartílago auricular, dejando por tanto una cicatriz prácticamente invisible. A partir de esta incisión se remodela el cartílago de la oreja, haciendo que se pliegue en los sitios adecuados y empleando puntos internos para mantener la nueva forma.

En ocasiones, puede ser necesario extirpar una parte del cartílago para obtener una oreja más natural y, por último, se extirpa una cuña de piel de la parte posterior de la oreja. La mayoría de las veces, aunque solo una oreja parezca anormal, se intervienen las dos para conseguir una mejor simetría.

En los casos de microtia, en los que es necesaria la reconstrucción de la misma, la cirugía plástica ofrece muchas alternativas, una de ellas es la técnica de Brent que consiste en cuatro tiempos quirúrgicos y reconstruye la oreja en un periodo de 2 años tras un gran trabajo quirúrgico y artesanal.

Postoperatorio de la otoplastia

Nada más finalizar la cirugía se coloca un vendaje compresivo alrededor de la cabeza, que modele las orejas para que curen en posición correcta y que debe llevarse hasta que se retiran las suturas a los 10-12 días, momento en el que aún las orejas pueden presentar restos de hinchazón o moratones; y se coloca una cinta elástica durante dos semanas para evitar que durante el sueño se plieguen las orejas hacia delante.

Las orejas pueden doler un poco los primeros días, pero se alivia fácilmente con medicación.

La mayoría de los pacientes, niños y adultos, que se someten a una otoplastia se encuentran bien a las pocas horas de la cirugía, aunque puede ser recomendable permanecer una noche en la clínica hasta que desaparezcan los efectos de la anestesia general.

El resultado de la operación es permanente, y rara vez es necesario un retoque; y las complicaciones, ya sean cutáneas o del cartílago, son excepcionales. En 5-7 días podrá retomar su actividad habitual, poniendo un especial cuidado a las actividades físicas.

Posibles complicaciones de la otoplastia

Un pequeño porcentaje de pacientes pueden desarrollar un hematoma, que se disuelve espontáneamente o a veces precisa drenaje y, ocasionalmente, puede producirse una infección del cartílago que aumenta el tejido cicatrizal de la oreja y que se trata con la administración de antibióticos y, en raras ocasiones, puede ser necesario el drenaje quirúrgico.

Las secuelas que pueden aparecer consisten en hipocorrección, que suele ser más evidente para el cirujano que para el paciente, cicatrices hipertróficas y queloides en las líneas de incisión.

¿A quién está indicada y a qué edad?

La técnica que se realiza con más frecuencia es la que corrige las “orejas de soplillo” en los casos de hiperproyección de la oreja por la ausencia del helix o el antehelix que logra su corrección con cirugías en las cuales se busca reconstruir éste; y que se suele realizar en niños entre los 4 años (edad en la que las orejas dejan de crecer) y 14, por los problemas psicológicos y sociales que esta deformidad conlleva, y porque las posibilidades de que la oreja regrese a su estado previo son menores, debido a la memoria del cartílago auricular.

En el caso de la microtia es mejor esperar a que hayan cumplido de 8 a 11 años hasta que la oreja sana haya alcanzado el tamaño adulto y el cartílago costal sea suficiente para poder realizar el injerto de cartílago. Existen además técnicas no quirúrgicas que se pueden aplicar a recién nacidos, en los que mediante la aproximación de las orejas al cráneo con esparadrapo mientras el bebé duerme, se llega a conseguir que unas orejas demasiado separadas de la cabeza se sitúen en una posición más adecuada.

Aún así, se puede intervenir a cualquier edad, obteniendo resultados muy satisfactorios que eliminan el problema de manera permanente, tales como la oreja contraída y la oreja en copa, los lóbulos alargados y los rasgados, también pueden solucionarse con cirugía.

En orejas demasiado grandes, es posible efectuar una reducción del tamaño de toda la oreja; y las orejas que están despegadas con respecto a la cabeza “orejas en soplillo”, pueden ser situadas correctamente; los lóbulos de las orejas en las que el agujero de los pendientes se han abierto demasiado o se han desgarrado pueden ser reparadas mediante el cierre total del agujero, y posterior recreación pasadas unas semanas; en orejas que tienen el lóbulo demasiado grande en proporción con el resto de la oreja, con la otoplastia o cirugía estética de orejas (frecuente en personas de avanzada edad), es posible disminuir el tamaño de éste.

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